Buzón Ciudadano

¿Cómo recicla la naturaleza y cuánto tiempo tardan en descomponerse los residuos?

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Suciedad en la ciudadTodos entendemos el término «reciclaje» como una actividad humana, diseñada y desarrollada ampliamente durante las últimas décadas, pero la naturaleza también dispone de mecanismos para reciclar los residuos, aunque esto no suponga una justificación para que dejemos de hacerlo ya que, si bien la acción natural reaprovecha rápidamente los productos orgánicos, no lo hace ya tanto con los productos manufacturados complejos.

Así, la naturaleza recicla mediante un proceso llamado «biodegradación» o, simplemente, «degradación», a través del cual los residuos se descomponen en los elementos químicos que los forman, gracias a la acción de agentes biológicos, como animales, plantas, hongos y microorganismos, cuya función es la de producir energía, aminoácidos, tejidos u otros microorganismos.

Un proceso que está ganando importancia en la actualidad, teniendo como ejemplo el plástico biodegradable, utilizado en muchas cadenas de distribución, que está formado a partir de materias primas orgánicas, como la fécula de la patata.
 

PERO, ¿CUÁNTO TIEMPO TARDAN EN DEGRADARSE LOS RESIDUOS?

Reciclaje del planetaA menudo, hablamos de residuos y/o desechos sin ser conscientes de lo contaminantes que pueden llegar a ser. Y son muchos los tipos de residuos, siendo unos muy peligrosos -como los químicos- y otros muy lentos en su descomposición -como el plástico-.

Por ello, deberíamos pensarlo dos veces cuando tiramos algo a la basura o, más aún, cuando lo arrojamos en la naturaleza o en zonas urbanizadas, como una mera colilla de cigarrillo, un pegajoso chicle o una lata de refresco cualquiera.

Veamos algunos ejemplos, que nos ayudarán a concienciarnos:

    1 año. Es lo que tarda en degradarse el papel de periódico, compuesto básicamente por celulosa, si bien, tiene otros componentes más difíciles de “digerir” por la naturaleza. No obstante, siempre será mejor reciclarlo para evitar la deforestación.

    2 años. Bajo los rayos del Sol, una colilla con filtro puede tardar hasta dos años en desaparecer. El filtro está hecho de acetato de celulosa y las bacterias del suelo, acostumbradas a combatir materia orgánica, no pueden atacarla de entrada; aunque, si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.

    5 años. Es lo que tarda en desaparecer un chicle, siendo una mezcla de gomas de resinas naturales, sintéticas, azúcar, aromatizantes y colorantes. Por acción del oxígeno, se vuelve duro y, con tiempo, se desquebraja y desaparece.

    10 años. Las latas de aluminio (cerveza, refrescos, zumos, etc.), que tienen acero recubierto de barniz y de estaño, necesitando mucha lluvia y humedad para que el óxido las cubra totalmente y, tras ello, desaparezcan. También los vasos desechables de polipropileno (que contaminan menos que los de poliestireno, con el que están hechas las cajas de huevos) tardan una década en degradarse, quedando reducidos a moléculas sintéticas, invisibles, pero presentes.

    30 años. Los envases tetrabrik están compuestos en un 75% por celulosa, un 20% por polietileno puro de baja densidad y un 5% de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio, mientras que la celulosa -al aire libre- desaparece en poco más de un año. Igualmente, los envases de lacas y espumas también tardan varias décadas, pues su estructura metálica hace que resistan a la degradación natural.

    100 años. Los mecheros pueden tardar un siglo en desaparecer, tanto de acero como, sobre todo, de plástico. Son muy contaminantes, dado que no se degradan fácilmente y, además, algunos modelos contienen mercurio, zinc, cromo, arsénico, plomo o cadmio.

    150 y 300 años. Las bolsas de plástico tardan unos 150 años en degradarse y, por eso, es muy importante reutilizar bolsas de tela una y otra vez o, en todo caso, usar bolsas de bioplástico que se degradan de forma natural. Las zapatillas tienen varias etapas de degradación, dado que están compuestas de cuero, tela y goma, así como espumas sintéticas que no desaparecen, sólo se reducen.

    500 a 1.000 años. Las pilas, si no se tratan adecuadamente, pueden ser muy contaminantes. Pero tienen otro peligro añadido pues, si la capa protectora que las recubre se degrada, se liberan los metales que contiene y puede comenzar un proceso de contaminación, siendo el mercurio el material más nocivo para la naturaleza. Según estudios especializados, una pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, 12.000 litros una de zinc-aire, 14.000 litros una de óxido de plata y hasta 3.000 litros una pila común. E igual de contaminantes son las botellas de plástico que, al aire libre, pierden su tonicidad y se fragmentan y dispersan. La mayoría de ellas fabricadas con tereftalato de polietileno (PET), un material que los microorganismos no pueden atacar.

    4.000 años. Las más peligrosas pero, a su vez, reciclables por el ser humano al 100%, son las botellas de vidrio, que pueden ser testigos de excepción de miles de años, pues son objetos muy resistentes. Cierto es que se rompen con un solo golpe, pero los pequeños trocitos permanecen en la naturaleza casi para toda la eternidad o, al menos, durante nuestra vida, la de nuestros nietos, biznietos, etc.

En conclusión, el aumento de la cantidad de residuos es o debe ser una preocupación esencial para la humanidad. Si no se toman medidas preventivas inmediatas para mantener este volumen en los niveles más bajos posibles, en un futuro próximo no vamos a encontrar espacio suficiente en la Tierra para disponer, de manera eficaz, de la enorme dosis diaria de residuos que generamos y acumulamos. Algo en lo que todos debemos participar activamente, también concienciando al resto de la sociedad.

1 comentario

  1. ORLANDO EFRAIN BRAVO CALLE dice:

    Excelente artículo; muy concreto. Felicitaciones.

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